Tras la última visita de Martin Fisher al Musée de l’Air et de l’space, en Le Bourget (París), fue imposible no guardar recuerdo de los siguientes ingenios, propios de una película de ciencia ficción.

Prototipo Leduc 022

Prototipo Leduc 010

El autor de tan curiosas máquinas es el ingeniero y constructor de aviones francés René Leduc (24 de abril de 1898 – 9 de marzo de 1968), que vio satisfecha su pasión por el fenómeno de la termopropulsión en el año 1938, diseñando y fabricando en la Breguet Aviation  el primer prototipo de avión termopropulsado: el Leduc 010, primer desarrollo básico del  estatorreactor. Si bien los primeros estudios sobre el tema se remontan al año 1908 por parte del francés René Lorin, fue Leduc el primero en lograr llevar a cabo las ideas de Lorin varias décadas más tarde. La II Guerra Mundial le impidió llevar a cabo los ensayos de vuelo, que no se efectuaron hasta el año 1950. Leduc contruyó cuatro propotipos de sus “pájaros”: el 010, el 016, el 021 y el 022, que fueron aumentando su velocidad progresivamente, desde el 0,85 Match del 010 al Match 1,15 del 022. El motivo de estos desarrollos fue el empeño de Leduc por alumbrar al Estatorreactor Supersónico de Match 2…pero la aparición de máquinas como el Dassault Mirage III allá por el 1956 que fácilmente alcanzaban estas velocidades “sin despeinarse y sin inventos nuevos”, hizo que definitivamente su proyecto cayera casi en el olvido, reservando el “casi” para todos aquellos que no hemos dejados de sorprendernos con semejantes inventos… Para los que quieran profundizar un poco más, seguir leyendo… ¿Cómo funciona el estatorreactor? Un estatorreactor es el más sencillo de los motores a reacción que existe, ya que no dispone de los elementos principales de las turbomáquinas: compresores y turbinas… ¡y no las necesita!, ya que la compresión se efectúa por la alta presión dinámica debida a la velocidad que es necesaria imprimir al estatorreactor para que funcione. El aire, tras comprimirse por efecto de la alta presión dinámica en el difusor de admisión, se somete a combustión en una cámara en la que se le inyecta el combustible atomizado, para finalmente expandirse en una tobera de escape. Su modo de funcionamiento es el de una auténtica “cañería voladora”, que funciona en régimen continuo una vez activado el encendido inicial por la chispa de una bujía. El único elemento mecánico móvil con el que cuenta es la bomba de combustible. Así de sencillo:

Propulsión subsónica

Tanto el difusor de admisión como la tobera de escape  presentan diferente configuración, según el estatorreactor esté diseñado para velocidades subsónicas (en este caso hablamos de estatorreactor Ramjet) o supersónicas (Scramjet). Hasta aquí el estatorreactor parece el ingenio perfecto: grandes velocidades, un mantenimiento muy sencillito, un altísimo rendimiento…pero…tiene un gran inconveniente, y es que necesita de una nave nodriza para ponerlo en marcha o en términos de andar por casa: “arrancarlo”. Decir que el rendimiento de los estatorreactores se obtiene a altas velocidades (>1000 km/h) tampoco está de más. En el caso del Leduc 010, éste era lanzado por una nave Sud-Est Languedoc, que podemos apreciar en la siguiente fotografía:

Maqueta exhibida en Le Bourget, Leduc 010 + Nave Nodriza con los respectivos soportes en la sección anterior del fuselaje

Para concluir este artículo, destacar que hoy en día, las principales aplicaciones de los estatorreactores son la Propulsión adicional de aviones (tras adquirir la propulsión adicional que el estatorreactor necesita para ponerse en marcha), la Propulsión de helicópteros (mediante pequeños estatorreactores en los bordes de las palas del rotor) y Propulsión para lanzamiento de cohetes. Aquí os dejamos con una fotografía del impresionante Lockheed SR71, cuyos motores Pratt & Whitney J58 son una composición de turborreactor + estatorreactor, que permiten alcanzar velocidades  superiores a Match 3.

¿Sentiría envidia René Leduc…?.