Los aviones ultraligeros, o ULM, son pequeñas aeronaves que no superan las dos plazas y rondan un peso de 450 kilos. Son aviones diseñados para el disfrute personal, para aquellas personas amantes del vuelo y de las alturas. No obstante, los pilotos no deben dejarse llevar por la emoción y la adrenalina, ya que no pueden situarse a más de 300 metros de altura sobre el terreno y las zonas de vuelo deben ser diferentes a aquellas que concentren personas. Tampoco está permitido volar durante jornadas nocturnas, siempre entre el amanecer y el atardecer y en condiciones de buena visibilidad.Parecen muchas restricciones, pero el vuelo ultraligero da al piloto una libertad y una sensación de control del mundo increíble. Para garantizar la seguridad y el bienestar de todos, existen normas, pero esas normas están en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida cotidiana. Por lo tanto, que existan normas aplicadas en los vuelos ultraligeros no es algo extraño.
“Volar en estos aparatos es de una belleza especial, porque sientes el avión. Es como la diferencia que existe entre viajar en autocar o en una motocicleta”. Elevarse hacia el infinito, sentirse más próximo al cielo y más alejado de la tierra y navegar por las nubes con el horizonte como meta es algo que el hombre siempre ha deseado.Los seres humanos son ambiciosos e inconformistas por naturaleza. Siempre ansían más, siempre quieren tener lo que otros tienen. Y en cuestión de volar, no se iban a quedar de brazos cruzados.
Este deseo, esta ambición por extender las alas y lanzarse hacia el amplio techo azul cuál pájaro, se remonta en tiempos muy antiguos. Existe una leyenda en la mitología griega, que toma a Ícaro y Dédalo como protagonistas. Ambos, presos en la Isla de Minos, construyeron una alas de plumas y cera con las que Ícaro se elevó en el aire. Desgraciadamente, se aproximó demasiado al sol, y éste fundió el material de sus alas provocando que el hombre cayera al mar y muriera ahogado.
Otro personaje famoso y conocido por ser muy innovador en su época, que también jugó con el sueño de volar, fue Leonardo Da Vinci. El inventor y artista diseñó planeadores que simulaban tener los mismos mecanismos que tienen las aves para volar. Finalmente, este sueño se materializó al final de los años 70 en Estados Unidos. Alguien, con el cerebro de un genio y el corazón de un loco, pensó que su ala delta necesitaba de un motor para dotar a la “cometa humana” de autonomía.
Aquel aparato evolucionó hasta las aeronaves ultraligeras que conocemos hoy en día. Construidas con materiales como el aluminio aeronáutico o fibras de carbono que permiten crear un diseño más aerodinámico y conseguir una mayor velocidad. Los motores también han evolucionado, permitiendo alcanzar una potencia de 120 CV. Estas mejoras han permitido que el vuelo sea mucho más seguro y que sus prestaciones sean extraordinarias.
En España, un tercio de los aviones matriculados son ultraligeros debido a estas maravillosas prestaciones y ventajas que presentan. Para obtener más información sobre la aviación ultraligera en España, podéis visitar la página web de la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea). En el siguiente link encontraréis información relacionada con los exámenes de piloto de ULM, contenidos para los exámenes teóricos y prácticos, etc: https://www.seguridadaerea.gob.es/lang_castellano/particulares/general_y_deportiva/default.aspx
Y para acabar con esta entrada, os dejamos con algunas fotografías tomadas desde un Tecnam P92 Echo perteneciente a la Escuela de Vuelo Baixo Miño, en Galicia. ¡Desde aquí tenemos unas vistas formidables!…